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Full text of "Francisco Bauza Poesias"

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POESIAS 

DE 

FRANCISCO BAUZA 



MONTEVIDEO 



Impreula de LA TRIBUNA, calle 25 Mayo, uúm. 8;'. 

1869 



PRÓLOGO 



L'n libro de poesías, no es mas que la espresion de las 
aspiraciones de su tiempo. 

Cada siglo (lene una idea, cada generación un hom- 
bre, cada época un hecho, que constituye la fisonomía his- 
tórica de su existencia trascurrida. 

La Revolución Americana, al dar su nombre á nuestro 
siglo, ha vinculado á sus ideas los hombres y los princi- 
pios, las aspiraciones y las épocas, que han marcado la ru- 
ta de las dos grandes generaciones que han caido. 

Pero si bien el nuevo Decálogo de la regeneración 
humana, se fulminó al estruendo de los tronos que se des- 
plomaban, del fuego de las batallas, y del rayo popular que 
anonadaba á su paso las vetustas instituciones del despo- 
tismo; el sello de Ja grandeza quedó imprimido en todas 
sus obras, y algo de ese instinto marcial llegó á heredar su 
poesía. 

Nosotros, hijos de su continente, y de los soldados de 
su revolución, sentimos en nuestras venas todo el entu- 
siasmo de su sangre. 

Generación de lucha, nacida entre las tempestades de 
la guerra, guarda nuestro corazón el presentimiento 
de los grandes hechos y el orgullo de las páginas inmor- 
tales de la Historia de la Patria. 

Por eso nuestra poesía apenas naciente, deja entre- 
ver ya el ideal que perseguimos. Revolucionaria como su 
origen, presiente que no ha concluido la misión de nues- 
tros pueblos, porque la revolución de Mayo fué la cruzada 
contra los lirunos y los tronos; y tronos y tiranos existen 
aun sobre la tierra. 



II 

Xiiostra poesía pues, tiene su razón de ser; como tie- 
ne una misión, y obedece á una necesidad. 

r>aio estos auspicios, publico yo mi libro. 

Hijo de las agitaciones de su tiempo, lleva en si todns 
las faltas y todas las ilusiones que constituyen nuestra vida 

democrática. a- - ^ 

Él es, en suma, la manifestación de los sentimientos 
de mi generación: el orgullo del pasado y la fé del porve- 
nir. 

Siento en mi alma ese orgullo y esa fe, y no será la 
vorágine de las pasiones la que arranque de ella esa fuerza 
espontánea y grande, que la bace recbazar el desencanto. 

Caminamos al porvenir, que es el coronamiento de 
nuestra obra. 

Yo tengo fé que el destino de mi Patria está escrito 
en el libro de las grandes naciones. 

Francisco Oauzá. 



A L\ INDEPENDENCIA 



DE LA 



REPÜBLICA ORIENTAL DEL URUGUAÍ 



Lúgubre noche cubre con su manto 
A todo el continente americano, 
Infundiendo el vacio con espanto 
Kl pavor misterioso de un arcano. 

Jtugen los mares con tremenda ira. 
Muge soberbio y destemplado el vicn*-». 
De los volcanes la siniestra pira 
Amenaza abrasar el firmamento. 

En medio de este cuadro tenebroso 
Gigantesca esplosion de todo un mundo. 
Un estruendo terrible, pavoroso 
He escucha desde lo alto á lo profundo. 

kSc ilumina el espacio y descendiendo 
Desde el cielo se mira una ilusión, 
En la diestra vá un lábaro blandiendo 
Que anuncia para el orbe redencinn 

Suelto el cabello, la mirada ardiente 
Señalando su mano al porvenir, 
Ilesplandece la fe sobre su frente 

Y se mira su labio sonreir. 

En la cumbre del Andes se detiene, 
»Su mirada pasea el continente, 

Y con la voz que el inspirado tiene 
Fulmina el rayo que albergó su mente: 



o 



" Yo soy el Géiiio Americano — dic e 

Do aqiii mis pueblos libres surgiréis 
" Kl Señor de los cielos os bendice, 
" Los destinos del mundo cambiareis. 

La América, de iJius es la elegida 
" Para ser profetiza de la idea, 

ÍSu voz, es la palabra de la vida, 
" Que su vivir la democracia sea ! 

• l'iit'blos surgid! yo velo por vosotros, 

• Dios me destina en su saber profundo 
A ]>ri)tegeros— venga con nosotros 

" lia fé que salve y regenere un mundo ! 

Calló la voz — El sol radiante y bello 
Los espácios inmensos alumbró, 
Y li la luz de su vivido destello 
]\In1titud entusiasta de agitó. 



Amaneció el dia santo 
Que los siglos señalaron 
Y'' los pueblos se lanzaron 
A cobrar su dignidad, 
Uno, fué su pensamiento 
Una, su causa sagrada, 
La bandera tremolada 
Del bombre la libertad ! 

La Í6 que la democracia 
En su corazón sustenta 
Litrépidos los alienta 
Por su derecho á luchar, 
Y combatir arrogantes 
Contra la opresora gente, 
Contra el pueblo que valiente 
Nos lograra dominar. 

Contra el pueblo que en Europa 
Su s pendones paseó 

conquistó 
Desde Nápoles á Flan des. 
Que dió naves á Colon 
Para un mundo descubrir 
Y^ su estandarte blandir 
En la cima de los Andes. 



Contra el pueblo agigantado. 
Tan inmenso en poderío, 
Tan heroico, tan bravio, 
En fin, el pueblo español. 
Que en su orgullo dijo al orbe : 
Si acaso me guardas zafia 
Es porque en tierras de España 
No se pone nunca el sol ! 

A ese pueblo fué preciso 
Declararle guerra á muerte^ 
Estaba echada la suerte 

Y era preciso luchar, 
La América se levanta, 

La sangre de estrambas corre 
Sin que en la mente se borre 
El designio de triunfar. 

En Suipacha y en las Piedras 
La victoria nos ayuda. 
Nuestro destino se muda 
Porque empieza á relucir, 
La estrella de la esperanza, 
La estrella de la alegria 
Que á nuestros soldados guia 
Al sitio de combatir. 

El Cerrito es otra pájina 
Que se añade á nuestra historia 
Inmortal como la gloria 
Que la pátria alli alcanzó, 

Y frente á Montevideo 

Lo elevó Dios como ejemplo, 
Como magestuoso templo 
Que al futuro le guardó. 

En los campos inmortales 
De Tucuman y de Salta 
El patriotismo se ecsalta 

Y vence al Hispano allí; 
En Vilcapugio y Ayouma 

A nuestras huestes vencieron 
l^ero solo consiguieron 
Retardar el porvenir. 

La fe salva, y hace eterna 
Esa constancia en la idea 
Por lo que bravo pelea 
Con justicia un pueblo entero, 



Crea recursos sin nombre, 
8u civismo lo duplicii, 
Sus esfuerzos multiplica 

Y marca su derrotero. 

Asi del mar proceloso 
De pasiones encontradas, 
De lágrimas derramadas, 
De sangre y de mortandad, 
Aparece en lontananza 

Y surge al fin la figura 
Grande, patriótica y pura 
(^ue afianza la libertad. 

San Martin sube á la escena, 
Cbacabuco y Maypo, grandes 
Como hijos de los Andes, 
El premio á su genio dan, 

Y premian también á Amérir;^ 
Que su libertad afianza, 
Inclinando la balanza 

Du nuestros destinos van. 

Pero aun otras derrotas 
Sufre el pueblo independiente 
Que el enemigo es valiente 

Y temblando de ira está, 
Kueva sangre se derrama, 
Sn deseo no está estinto, 

Y queda el campo retmto 
En Torata y Moqueguá. 

No abaten, no, estas derrotas 
La fé del pueblo sagrada, 
Está ella vinculada 
Con su sangre y su ecsistencia, 

Y espera de pié y constante 

El momento ha tiempo ansiado, 

Tantos años anhelado 

De sellar su independencia. 

Al fin se cumple su espera; 
Bolívar es victorioso 

Y su génio portentoso 
Sigue la marcha emprendida, 
Ayacucho y Junin vienen, 
La España está derrotada, 
La América libertada. 

La tiranía perdida ! 



Así el pueblo americano, 
Por sí tan solo ayudado, 
8e miró fuerte y osado 
Retar al rey español, 

Y tremolar por bandera: 
La muerte á la tiranía, 
Del pueblo la autonomía, 
Libro el liombre como el sol ! 

Aprended, pueblos del orbe 
Los que acatáis á los reyes 

Y sois degradadas greyes 
Vegetando en la abyección; 
Aprended lo que es el pueblo 
Cuando se alza omnipotente: 
8u voluntad, un torrente, 
Sus palabras, leyes son ! 



Así á la lucha santa se lanzaron 
Nuestros padres con ínclito valor, 

Y una patria de libres nos legaron 
Como premio y ofrenda ' 

Grandes virtudes á su paso guia, 
Fé inquebrantable su valor les da, 
Mira su mente con afán el dia 

F/^ (pu^ l;i ])Mtv'n libre vivirá. 

La libertad iniuudc en cada peciio 
La doble fuerza de entusiasmo y gln> 

Y si el camino se presenta estrecho, 
Un héroe mas señalanl la historia. 

.NO lio, si el enemigo es fuert 

El hombre libre no concibe el miedí»; 
Desprecia altivo, al combatir, lanr 
Que no es esclavo que se bate ciego. 

Hay una patria que en su esfuerzo 
Hay un hogar que vencedor le espera, 

Y el total de su sangre vertería 
Antes que á alguno de los dos se I 

Soplo divino del Señor alieni; 

La fe que guarda el corazón paLricuo, 

Y ardiente crece y poderosa amnenta 

\ tm-m1;,1;i f mk^ srande i^l -nrrificio. 



NO iua liada que la venza; es infructuoso 
n teri-or y la muerte en competencia; 
Un instinto revive poderoso 
Q„e"la sangre transmite como herencia. 

y esc instinto secreto es la g^'^ndeza 
Que muestra el pueblo que en su causalucha, 
Grande es su esfuerzo y grande su nobleza, 
Porque es la voz del corazón que escucha. 

Y es que los pueblos que por sí se baten 
liluestran virtudes que no están escritas, 
Infortunio ni penas los abaten. 

Antes bien sus creencias fortifican. 

{Surgen grandes figuras de la nada, 
Hombres que afrontan el luchar serenos; 
Si ellos perecen en la lucha amada, 
Hozan sus hijos libertad al menos! 

Así fué Artigas! Levantó entusiasta 
En el nombre del pueblo una bandera. 
Su fé tan grande á conducimos basta, 
TnmiíTurnndo la moderna éra. 

Altivo el genio se posó en su frente, 

Sonó la hora para 61 marcada, 

ün pensamiento germinó en su mente 

Y un porvenir nos dibujó su espada. 

Pero era solo al porvenir guardado 
La magnitud del pensamiento santo; 
Habia el pueblo un trono derrocado, 
Pero otro trono le aguardaba en tanto. 

Arrojado del suelo el león hispano. 
El Oriente, que libre se creyera. 
Encontró que el altivo lusitano 
Su diadema forzoso le impusiera. 

Nueva hueste estrangera nos invade 
El portugués monarca nos la envia, 

Y en su loco delirio cree que añade 
Nuestra patria á los pueblos que regia. 

La cadena tronchada se reata. 
La cerviz altanera se doblega; 
Mas la idea del libre no se mata, 

Y el pueblo espera, que su dia Iloíra ' 



— 7 — 



Nuevo tirano se anida 
En tu hogar, patria querida, 
Pretendiendo ahogar la vida 
Que robusta Dios te dió; 
Mas es su esperanza vana, 
En valde quiere y se afana, 
No nacistes sierva, no. 

En vaiJü la iiiipia siieiLc 
Probar quiso tu ahna fuerte 
Con martirio que la muerte 
Diera á otra en tú lugar. 
Llena de fe bendita. 
Cruzas la senda descrita 
Sin siquiera vacilar. 

Como al ideal soñado 
Rinde culto apasionado 
El que solo esperanzado 
En el porvenir está. 
Así tú en tu desventura 
Guardaste la creencia pura 
Que la fé tan solo da. 

Esperaste, patria mia, 
En la estóica valentía 
De tu pueblo que sufria 
Sin jamas desesperar; 
ílablaste á tus hijos luego 

Y con sacrosanto fuego, 
Se lanzaron á luchar. 

TreiiiLci y Tres huiiibrcb vaiicnír.- 
Se hicieron los contendientes 
Del tirano y de sus gentes. 
Solos guiados por tu amor; 

Y por libertar sus lares 
Pusieron en tus altares 
Su intrepidez y su honor. 

Esa fé, bella, radiante, 
Que tú guardaste anhelante 
Tan intrépida y constante, 
A ellos brios infundió. 
Lueliaron! la tiranía 
IVIurió de un golpe ese dia, 

Y nuestra causa triunfo ! 



Y est.^m en nuestros anales 
Cual símbolos inmortales 
De las glorias orientales 
De eterna recordación, 
Los nombres santos, benditos, 
Laureado siempre, inmarchitos 
D,' S n-nii(lí V del Rincón. 

lluzanigo, es complemento 
De ese grandioso portento, 
De ese cúmulo sin cuento 
De glorias y de valor; 
}Su nombre imperecedero 
Establece el derrotero 
Del pabellón vencedor. 

Bendita por siempre seas, 

Y coronada te veas 
De las eternas preseas 
Que te da tan noble acciun. 
Patria, mi frente se huniillii 

Y te doblo la rodilla 
En señal de admiración ! 



Y tu, mipálria de cniuasisiuü llena. 
Te ostentas libre al universo entero, 
Abatido el pendón del cstrangero 

Y hcchn pedazos la fatal cadena. 

Lu libciuia lia &iüo Lu Ijuudera; 
Luchas y vences; tu grandeza at..a>i>', 
En tu civismo y tu valor me inspiro; 

Y el corazón me dice \ cree y espera ! 

i^CM^ic uu pui'Ví'iiir, liácui ei caJumuíi, 

Y encontrarás al fin de la jornada, 
Que tu frente querida se halla orlada, 
Patria, de flores, no como hoy de espiii 

Has sufindo, señora, \, Iíu.n iiuiduo, 
Es la herencia de todas las naciones; 
Deja que algo se enfrien las pasiones, 

Y el fruto de la obra habrás logrado. 

El porvenii < . üuc mk»! á él marchamo 
La demorracia nlienta nn^'^írn brio: 



El mar de las pasiones es bravio 
Pero el puerto anhelado divisamos. 

Fé, y concluyamos la empezada om,.., 
Nuestro camino guie tu bandera; 
Adelante, adelante en la carrera, 
Que á ti civismo y magnitud te sobra! 

Adelante! no mueren las naciones 
Que como tú derrotan los tiranos, 

Y proclaman derechos soberanos 

Al estruendo del fuego y los cañones. 

No mueren pueblos que cual tú dan leyes 
Que al porvenir su marcha han disefiad 

Y en medio de la lucha han declarado : 
Libre al esclavo, nulos á los v(»ves!! 



El mundo sigue la marcha 
Que le impusiera el destino 
Por el constante camino 
Que guia á la perfección. 
Violentos sacudimientos 
Parece que lo desvian, 
En cada encuentro porfían, 

Y de ahí surge una nación. 

Regenera el universo 
Todo lo que está creado, 
Lo vuelve perfeccionado, 

Y nuevo imj^ulso le da, 
Cual silencioso cometa 

Que en su marcha el viento apura 
La atomósfera de hoy depura 

Y á esconderse luego va. 

Así el sol de Abril y Mayo, 
Describiendo su ancha curva, 
Pueblos enteros perturba 
Sobre de ellos al pasar; 

Y en lucha acerba apnrndí^^, 
Creen su vivir perdida. 
Para ver luego erigido 

De una patria el nuevo altar. 

El vaWe la tiranía 

Se opone, y se esfuerza en vano 



- 10 - 



Por cortar la oculta mano 
Que rompe al pueblo el dogal. 
Triunfa eu mas ó menos tiempo 
La idea de independencia, ^ 
Como atributo en su esencia 
De la gran ley natural. 

Porque escrito está en las leyes 
Que nos dio naturaleza 
Que de la árida paveza 
Del viejo vivir que espira. 
Se alce la fecunda idea 
Que regenera lo creado 

Y cuyo triunfo lia costado 
El pasado que se mira. 

Y nosotros hemos visto 
Estas verdades cumplidas 
En las luchas trascurridas 
Que la América llevó. 

Se han derrumbado los tronos, 
Miles de hombres han caido, 

Y solo ha sobrevivido 
Lo que la razón dictó. 

¿ Dónde están aquellas masas 
Que los tiranos rigieron 

Y á quien por nombre pusieron: 
Colenias de nuestro rey 1 

Donde están ! mirad: son pueblos 
Que la libertad ha creado, 

Y que un dia habrán dictado 
A todo el mundo su ley. 



El pon una brillante á mi memoria 
Me muestra con su andar al infinito 
Tu destino en el libro de la gloria, 
Patria querida, para siempre escrito. 

Las cadenas trozando del pasado, 
Arrasado á tus piés el despotismo, 
Y en un trono de glorias todo orlado 
Tus virtudes, tu amor y tu civismo. 

No las míseras guerras entre hermanos 
La sangre de tus hijos derramando, 



— 11 — 



Y míseros, desleales, inhumanos, 
Tu túnica sagrada desgarrando. 

xNo serán tus altares profanados 
Ni violados tus códigos y leyes ' 
Ni los pueblos de libres gobernados 
Por sacrilegas manos como greyes. 

No veremos el pecho del hermano 
Ya por el brazo del hermano herido, 
Ni romperá nefanda nuestra mano^ 
El lazo con que Dios nos haya unido. 

No el despotismo se erguirá insolente 
Sin encontrar á sus maldades valla, 
Ni arrastrará en su carro delincuente 
Nueva hueste que lleve á la batalla. 

Seremos unos— tu grandeza amamos. 
Mas te amaremos en unión estando, 

Y estrechados iremos por las manos 
Solo tu gloria j dignidad velando. 

Las leyes que valientes nos dejaron 
Nuestros padres, compradas con su vida, 
Respetadas cual ellos lo ¡censaron 
Serán el arca divinal querida 

La fé de ahora, coronada entonces 
Por la grandeza de la nueva era, 
Dejará escrita en eternales bronces 
La gloria ecselsa de tu gran bandera. 

Esa esperanza mi camino guia 
En este valle de dolor y llanto, 
Hasta entonces acepta Patria mia 
El homenaje de mi humilde canto ! 



A MI MADRE 



fAL PARTIKl 



Interrogan mis ojos tu miradii. 

Y la encuenü-o turbada y conmovidu, 

Y veo en tu megilla retratada 
La huella de una lágrima vertida. 

Gracias por ello ! El corazón me late 
A tu presencia, y mi aflicción se calma, 
No turbará la pena que me abate 
La fé que guarda para ti mi alma. 

Es para mi tu amor una esperanza, 
Una estrella en el negro firmamento, 
De ese camino á que mi paso avanza 

Y al que impelido sin querer me siento. 

Tu virtud me dá ejemplo en los dolores, 
Tu recuerdo mitiga mis pesares, 
Si en mi camino no se encuentran florea 
Paz para el alma guardan tus hogares. 

Volvere á ellos con el ahna pura 

No importa si feliz ó contristado; 

Ya en el triste sufrir, ya en la ventura, 

Tu recuerdo constante me habrá guiado. 

Dulces te sean, madre de mi vida. 

Las horas que trascurran en mi ausencia 

Y la brisa te lleve á mi partida 
Un suspiro que calme tu dolencia. 

Yo te lo envió, sirva de esperanza, 
De lenitivo á tu aflicción, señora, 
8i á mitigar tus penas él alcanza 
Yo me siento tranquilo desde ahora, 

1866. 



OCEñNO 



Mar inmenso ! 

Tus olas rugiendo terribles 

En el helado espacio tan est< h 

No son, no son, para mi almn horrildos;, 

Yo he vist( 

Desde el momento en qtfe ála vida existo 
Un mar mas grande^ mas qne tu profimc 
Cuyas borrascas que no tienen nombre 
Rugen terribles en el mismo mundo, 
Y es ese mar — El corazón del hombre ! 




ADORACION 



Tu grandeza sin par he contemplado 

Y el corazón con ansias ha latido 
Cuando mis ojos hasta tí he elevado, 

Y en mi alma, Señor, lo que ha pasado 
Solo <ío '?nhe cuando ^ hn sentido ! 

Mezcla de amor, de admiración, de celo, 

Dudas ahora, realidad desjiues, 

Ansia mi alma de elevar su vuelo 

A otra distancia que el mezquino suelo 

Que liollaron siempre los mundanos pies. 

Y t ji lili mismo delirio he conocido 
Que tu mano potente me ha guiado. 
Porque mi ser altivo ha revivido, 

Y nunca como entonces he creido 
Que fueras hacedor de lo creado. 

i. Pero quién como yo no lo creyera 
Al ver tus obras en la tierna sola ? 
Quien aun la duda alimentar pudiera 
Si un momento no mas se detuviera 
A contemplar el curso de una ola ! 

Tú le has dado, Señor, al mar su brio, 
Tú, claridad al refulgente dia, 
Tú, misterio á las tardes del estio, 

Y en fin, has dado al pensamiento mió 
El deseo, el amor, la poesía. 

Yo te admiro. Señor, porque pusiste 
Valor á mi alma, al corazón lealtad, 



— 15 — 



Y con ellos el grémeii eiiet na: >¡r 
Del amor á la patria que me diste 

Y el amor ála santa Libeiia:!. 

Yo he cruzado sereno mi camino 
Llevando la esperanza por estrella 

Y nunca desmayé porque el destino 
Alargara la ruta al peregrino 

Para sembrar espinas en su huella. 

Las fibras de mi alma conmovidas 
Por tantas emociones que he probado 
Me han hecho mis ideas mas queridas, 

Y las horas pensando trascurridas 
Mi espíritu también han retemplado. 

El temple de la idea no se mira 
Sucumbir al embate de pasiones^ 
Es su gérmen cual fuego de una pira 
Que al resistir del vendabal la ira 
Va creciendo á la vez en proporciones. 

Asi el temple de mi alma ha soportado 
De las pasiones el violento embate, 

Y la fe que constante me ha guiado 
En el mismo camino me ha encontrado 
Porque el luchar mi espíritu no abate, 

Yo te amo, Señor, porque me has dado 
Este instinto que en mi alma se revela, 
Que en el andar del tiempo no ha mudado 

Y en el mar de mi vida ha reflejado 
Como la luna que en los mares riehi. 

El fué mi norte, nn liu^iou quei ida. 
El fué el deseo que sentí latente, 
Fué la vestal de mano bendecida 
Que con su fuego calentó la vida 
De las ideas que brotó mi mente. 



EL PRi 



ER LLANTO 



¿Lloras acaso, porque está afligida 
Tu alma inocente que comienza á amarf 
Consuélate ! que hay seres en la vida 
Que sufren y no pueden ni llorar ! 

¿AgubLa Lu uk'giia un desengaño 
Que te llena de angustia y de dolor ? 
V uelve á la fél que hay seres que en su engaño 
Va eran errantes, sin sentir amor. 

ísiua querida, que en tu llanto amargo 
Desahogas tu triste corazón, 
Es el camino de la vida largo 
Y has perdido recien nna ilusión ! 

Deja que corra el cristalino rio 
De una existencia que el amor formó, 
Si un desengaño te ha punzado impío 
No el porvenir con su dolor mató. 

Tén esperanza, guárdala en tu alma, 
Ella nos hace la existencia amar, 
Ella dará á tu espíritu la palma 
Onp en f'l presente columbró al soñar. 

£1 bien no siempre se consigue breve- 
Cuesta alcanzarlo, pero lo tendrás, ' 
Deja que el viento tus suspiros lleve 
Que algún diala dicha alcanzarás. 

l Qué es la existencia 1 Un soplo de ese viento 
■ . te agita las tormentas en el mar, 



Luego si falta al corazón aliento 
¿Cómo podrás con el dolor luchar? 

Tienes quince años, es edad muy corta, 
Un largo trecho aun recorrerás, 

Ten fé y camina lo demás ¡qué importa 

Angel querido, muy feliz serás. 



^^^^^ 



CRISTOBAL COLO! 



Ya estás en el Occeano, 
Génio altivo y soberano, 
Honor del linage humano, 
Vasto designio de Dios ! 
Hácia el polo va tu vela, 
Dejando tu carabela 
Una nueva idea en pos ! 

Tiene tu alma creadora 
La inquietud agitadora, 
La tempestad rugidora 
De ese turbulento mar, 

Y en tu ansiar grande y profundo 
Gigante ! sueñas un mundo 

Y lo vas á conquistar ! 

La utopia que soñaste 
Intrépido realizaste 

Y los destinos cambiaste 
Del mundo en el porvenir, 
Basto ó el sueño que tuviste 

Y los tronos conmoviste 
Sin siquiera combatir. 

Negra ingratitud ha sido 
El prémio que has recibido 
Por el servicio rendido — 
Mas no tu obra se derrumba, 
El prémio de tu desgracia 
Es la santa democrácia, 
Su monumento, tu tnmita ! 



U HERMMA DE CARIDAD 



¡ Como me duele esta herida ! 
Mi pecho está traspasado, 
La sangre no se ha estancado 

Y se me escapa la vida ! 

Solitario y sin amparo 
En este campo de muerte, 
Yo también quedaré inerte 
Sin que en mi se haga reparo. 

Todo el dia me he batido 
Junto con mis comj^afieros, 
Blandiendo nuestros aceros, 
Yo he quedado — ellos han liuido. 

Ni una voz hay que consuelo 
Me conceda en mi amargura, 
Es esta ¡ oh Dios ! la ventura 
Que impio nos guarda el cielo ? 

¿Qué hice yo para sufrir 
De una manera tan cruel ? 
¿ Es preciso beber hiél 
Para en tu gracia morir? 

No hay ya fuerzas en mi mano. 
Arde mi sien, tengo sed, 
— Aqui está el agua, bebed ! 

Y tened paciencia, hermano !— 

— Quién sois vos ? — Una muger 
Que os ayudará á sufrir, 

Y no os dejará morir — 
Míoiif ras os pueda atender» 



- 20 - 



i 

— fe Y que inicres irae hermana 
Vuestros pasos hasta aquí ? — 
—El interés que hay en mí 
Es la caridad cristiana ! 

Yo cruzo los campamentos 
Asistiendo á los heridos, 
Dando fé á los descreídos 
Y aliviándolos tormentos.— 

¿ Y que premio os dan á vos 

Por merced tan señalada? — 
El mundo no me dá nada 
Pero me lo paga Dios ! 

— Perdón, Dios mío, perdón 
Si un momento te ofendí, 
Si pude dudar de tí, 
Si se ofuscó mi razón. 

En este instante sintiendo 
Tu bondad, estoy, Dios mió, 
Perdón por mi desvario. 
Ahora te amo y te comprendo! 

Gracias hermana! sin duda 
Sois ángel que Dios me envia, 
Para dar al alma mia 
La fé en que el hombre se escuda. 

¿ Pero que puedo yo hacer 
Para pagar tal favor? 
— Orar cual yo, con fervor 
Amar á Dios, y creer — 

Nada mas, hermana mía, 
Tan poco pide el señor, 
— Solo quiere nuestro amor 
Que es su paz y su alegría, 

—Entonces al Dios clemente 

Su gracia y perdón imploro 

Señor admite su lloro! 

— Bendice señor su frente ! 



ARCANO 



En la plaza— de G riszler el sombrero, 
Se coloca, mandando al pueblo todo 
Le salude cual signo venerado, 

Y el pueblo se doblega 

Y cuando al sitio llega, 
Con miserable impúdica bajeza 
Doblega silencioso la cabeza 
Rindiendo el culto que le fué mandado. 

Un hombre solo despreciando altivo 
El mandato de Griszler vengativo, 
Tres veces pasa con erguida frente, 

Haciendo ostenta 
De no humillarse con tan iuu ai i cuta, 
Y ser un innoble corifeo 
Del tirano, adorando vil trofeo. 

Griszler lo sabe — Venga á mi presencia 
El que tuvo la audacia y la insolencia 
De contrariar mi orden — Y en r;)^tigo 
Sobre la cabeza de su hijo 
Una manzana como punto fijo 
Se pondrá, para que blanco sen 
De su flecha, y su pulso aqui se vea, 
Dijo y al punto 

A Guillermo con su hijo junto 
Los soldados de Griszler traen consigo. 

En la frente del niño desgi¿iciado 

La manzana fatal han colocado; 

Ni una palabra de aquel coro emana. 

Callan ansiosos 
i jadean sus pechos vigorosos ! 
Guillermo Tell con la mirada asecha; 

4 



99 — 



Auuntíi, zumba la terrible llecl 
Y rueda atravezada la manzarui 




Esa otra Hecha que también ll(>vaba8Í- 
— Para partir, tirano, 
Tu corazón estúpido é inhumano, 



V- falta nunca en su divino nrcano 

Una mano que guie 
í.a enseña que al tirano desafie 

Y diga: mi ojo tu vivir asecha 

Y va conmigo la terrible flecha 

Que ha de partir tu corazón, tirano! 



Si mi pulso fallaba 

Y (i mi hijo inocente lo mataba! 



Asi, cuando la [»aLiiu esclavizada, 
Por despótica mano está humillada, 




Yo no conozco nada que iguale á ese tu rayo 
Que irradian sus efluvios cuanto hay en derredor 
Tan suave cual la brisa que en su último desmayo 
Refresca la alba frente de diosa del amor. 

Yo nada mas hermoso, mas suave, mas querido 
He visto, que tus formas y tu preciosa luz, 
Al verte mi tristeza del conr/on lia huido 
Cuando la noche tiende su lóbrego cnpuz. 

Aislada de las otras bellisimas estrellas 
Pareces solitaria cual mágica ilusión, 
Es cierto, siempre ha sido para las cosas bellas 
Aparecer aislada'^, el justo aalardon. 

Mil veces al mirarte tra^^iste á mi miauona 
Sin yo saberlo nunca, ni conocer porí jue, 
j\Iis penas y mis dichas, mis dias y mi historia, 
Un desencanto ahora, 6 un rayo de mi fé. 

Y siempre al contemplarte, contemplo mi exisi * 
En tí como en un libro yo s6 mi vida leer, 

Y siento de la idéala misteriosa afluencia 
Al par que en tí me íijo, con íntimo jdacer. 

« 

Estrella que alumbrastes los pasos de mi vida, 
Que siempre conmovido tu luz reconocí, 
Ah! no te vean nunca mis ojos estinguida 
Del firmamento puro, cuando los alcr ' f ^ 



BOLIMR Y SM MARTIN 



Bolívar es el genio misteriubu, 
Soñador, visionario, orgullo altivo. 
Ardiente como el pais de que es nativo 
Riisra un nombre en su hecho portentoso. 

i'uüiLivo, sombrío, caviloso, 

8an Martin es el génio de la guciiu, 

Nada su alma de titán aterra, 

El ríllnilo ponstante es sn roñoso. 

Por los derechos del linaje humano 
Ambos combaten con ardor profundo, 
El teatro de su gloria son los Andes, 
Su inspirador el génio americano, 
La democracia les adeuda un mundo 
Y la historia sus páginas mas grandes. 



Solitario en tus playas me detengo 
A contemplar tu oleage que rugiente 
Trae á mi vista el tinte reluciente 
Del elemento que en tu seno estd, 

Y á cada embate que en tu ira ruda. 
Das á la costa que mi pie resguarda 
Una nueva impresión para tí guarda 
El alma inquieta de emociones ya. 

Siempre fué mi descanso la borrasca, 
La lucha es el placer para mi alma, 
No me deleita tu encantada calma, 
Me gusta verte sin cesar rugir, 
Esas olas que elevas gigantescas 
Estrellando en las rocas una á una 
Me recuerdan del hombro la fortuna 
Al verlas en espuma convertir. 

Tú eres solo, un reflejo de la vida, 
Por eso te contemplo con constancia. 
Por eso te suplico con instancia 
Embravescas tus furias ante mí, 
Vengo á estudiar en tu borrasca eterna 
La condición del corazón humano 
Que no hay duda fué creado por la mano 
Que en un dia los hizo á él y á tí. 

El aquilón que bate mis cabellos 
Refrescando la idea de mi mente. 
Se lleva cuando empuja la corriente 
Los suspiros que ardiente le arrojé, 

Y en medio de sus iras, un asilo 
Busco en tus playas sin refugio y solas, 

Y al murmullo sal vage de tusólas, 
Cansado de esperar jne donniré. 



pónde vas triste y lloroso 
Pobre anciano desdichado, 
Cuyo pie el camino ha hollado 
Tan tardio y trabajoso^ 

¿Porqué te paras y miras» 
Hácia atrás como dudando, 

Y la cabeza bajando 
Pálido y triste suspiras? 

¿Qué Jioiida pena te conmueve, 
Qué dolor tu pecho agita, 
Pues tu frente ya marchita 
Oscureció el fiero aleve? 

¿Es acaso mal del alma 

Lo que sufres, buen anciano, 

Y del destino la mano 

Tr» arranca fiera la calmad 

^,Es acaso de un pasado 
Las delicias que tú lloras, 
El recuerdo de otras horas 
Que tu alma han agitado! 

¿ Ls el negro porvenir 
Que sin esperanza miras, 

Y temoroso sus iras 

t ' itreves á batiri 

Vo quiero anciano saber 
Porqué sufres, porqué lloras, 
Yá quién en tu mal imploras 
Que cese tu padecer. 



- 27 ~ 



Quieroiiulagar esas huellas 
Que el dolor dejó en tu frente^ 
Ver tu ayer y tu presente, 
Tus horas tristes y bellas. 

Quiero ansioso comparar 
La existencia de los dos, 

Y saber sí á todos Dios 
Nos dá el sufrir y el gozar. 

Dime entonces si sabré 
Lo que ansio de tu historia, 
Recorre pues la memoria. 
— Está bien, empezaré: 

Yo era jó ven como tú, 
Como tú ansiaba el saber. 
Mi existencia era el placer, 
El amor y la virtud. 

Eran mis dias serenos, 
Tranquilos y venturosos, 
Llevándose vaporosos 
Mis pensamientos amenos. 

Calma do quiera veia. 
Halagos en la existencia, 

Y con grata complacencia 
Todo amor me sonreía. 

Asi trascurrieron bellos 
Mis dias gratos primeros, 
Siempre puros^y hechiceros 
Cual de ventura destellos. 

Mas un día ya el destino 
Cansado de mas favores, 
Arrancó las bellas flores 
Que plantara en mi camino. 

Y la desgracia impoiieiiio 
Con su ira desmedida. 

Se cebó ciega en mi vida 
Cayendo sobre mi frente. 

¡Ay ! entonces yo probé 
Cuan horrible es el sufrir, 
Desde aquel dia á vivir 
En la miseria empecé. 



u,.. a para mí amistad, 
Concluyó todo cariño, 
Las ilusiones del niño 
No eran ya para mi edad. 

iu>ius ia cara volvieron 
Al desgraciado en olvido, 

Y solo.... para el mendigo 
Algunas puertas se abrieron. 

—Y te oyó la sociedad. 

—La sociedad ¡ilusión ! 

Algunos por compasión 
Oyeron la caridad. 

La sociedad me olvidó^ 

Y me dijo al ver mi oficio: 
Si sois pobre, id al Hospicio, 
Para eso lo pago yo. 

Y cansado de llorar, 
De dolor el alma llena, 
Olvido un tanto mi pena 
En el continuo vagar. 

8i alguno llega á encontrarme 
Le estiendo mi vieja mano, 
Dice uno: ¡perdone hermano ! 
Otro me da sin mirarme. 

— Y eres solo en esta vida ? 
— Solo soy y á nadie tengo. 
El lugar do me detengo 
Jís mi familia y guarida. 

—Pobre anciano, pobre anciuiio, 
Wi alma triste por ti queda; 
Toma, hermano, esta moneda 
— ¡Que Dios te lo pague, hermano! 




áNGEL DORMIDO 



Dejadla que está dormida^ 
No turbéis el dulce encanto 
Que la aparta de la vida, 
El ángel de amor la cuida 
Y adormece con su canto. 

Ha resonado en su oido 
La mágica melodía 
De un porvenir prometido, 
El suave ensueño querido 
De la dicha de otro dia. 

Sus dones el cielo vierte 
En tan joven criatura, 
Dejad que los pruebe inei te, 
No la hagáis que se despierte, 
Es muy bella su ventura ! 



Mí 

s 



ü 



OSE ARTIGAS 



Tempestad en su curso detenida 
Por prepotente, incontrastable valla, 
La que se mira á su asomar derruida 
Cuando tremenda en su rugir estalla. 

Torrente cuyo cauce no detuvo 
La muralla de fierro de un tirano, 

Y ( II su rápida marcha á sus pies tuvo- 
Lii corona y el cetro del hispano. 

(lénnen de una idea que ha vivido 

Sobre las ruinas del fatal pasado, 

Que la marcha del tiempo no ha estinguido 

Y todo un mundo en sus aras ha inmolado. 

Estrella que guió nuestro camino 
Mostrándonos el fin de la jornada, 

Y oscureció á los golpes del destino 
Para brillar después mas animada. 

Meteoro del cielo despedido 
Para alumbrar el limbo do yacia, 
El pueblo degradado, envilecido', 
Que las cadenas arrojar pedia. 

Mártir que lleva.> ui luuu/.cí tiguidu 
Pi-esentando tu frente ante Ja historia, 
A que juzgue severa de tu vida 
Y haga recta justicia á tu memoria. 

: u bebiste las hece^íHÍ veneno 
Que te diera la envidia en su demencia 
Ah ! bendita la ^dre que en su seno ' 
Preparára gigantón o\-i«fr>u fn ' 



- 31 ~ 

Y bendita la tierra que produjo 
Un adalid desemejante talla, 

Que nuestra hueste intrépida condujo 
A cubrirse de gloria eu la batalla. 

Tú le diste á mi Patria surenombrr 

Y plantára tu mano la simientt\ 

Que grandiosa en sus frutos dijo al hombre: 
Lo que no está bajo el derecho ¡ miente ! 

Y no fueron bastante las almenas 
Del castillo del déspota á tu arrojo^ 
Tú rompiste con brio las cadenas 

Onr» r^. 1^1(^^)10 COU Cliojo. 

¿ \ adonde volveremos nuestros ojos 
Que no encontremos tu memoria augusta. 

Y arrojados al suelo los despojos 
De la opresión satánica y vetusta? 

Desde el Cerrito hasta el Rimac soberbio, 
Desde el Plata grandioso á Chacabuco, 
¿ Tus banderas no son el estro y nervio 
Que sostienen la gloria que les cujio ? 

¿, Nü ^L* liiiiciii aiii wucs'ii'üs .moldados 
Combatir por la América, valientes, 

Y á sus bravos hermanos aliados 
Libertar los modernos continentes ? 

Proscrito mueres, solitario y triste, 
Olvidado del mundo en tu destierro, 
Pero al morir ¿ acaso no sentiste 
A tus plantas de un rey el cetro íerreo í 

Era tu obra! su envidiable prémio. 

No para ti, soldado, habia sido, 

Tu estrella no es vulgar, es de otro grem io, 

La libertad la creó y no se ha estinguido ! 

Siglos enteros pasarán y Oriente 
Tu nombre guardará — Nombre bendito ! 
Vele tu génio de su ardor la mente 
Desde tu puesto vu el infinito! 



¡ADIOS! 



Parto ya 1 conmigo llevo 
Todo un mundo de ilusiones 
Que (i nuestros dos corazones 
Un horizonte creó, 
Mundo estraño, dulce cielo, 
►Sereno como los dias 
En que hermosas utopias 
El alma nuestra soñó. 

Mi camino es una huella 
Insegura y solitaria 
Cual la existencia precaria 
De un errante trovador, 

Y los dias que trascurran 
Desde mi pronta partida 
Serán una nueva vida 
Sin encanto y sin nmor. 

Llevo en el fondo del alma, 
Para que calme mi anhelo 
El apenado consuelo 
Del tiempo que trascurrió, 

Y tu mirada postrera 

Con tus lágrimas mezclada, 
Que como brisa templada 
Mi corazón refrescó. 

Mil veces me he preguntado 
Al emprender el camino, 
Cuál será nuestro destino. 
Cuál nuestra estrella será, 



- 33 - 



Y siempre me ha contestado 
Un estrafio sentimiento, 
Quizas un presentimiento 
Que el corazón me dará. 

Ah ! tan bella mas no importa, 

El camino de la vida 
Es una senda perdida 
Entre un descenso veloz, 
Yo vivo con tu recuerdo 

Y al hollar ese camino, 
Mi espíritu peregrino 
Viviríi en ti, ¡ adiós ! ¡ adiós ! 



Una página mas en las escritas 
Para tu álbum te dedico, hermano; 
Si mis flores acaso son marchitas 
No á la dádiva mires, sí á la mano. 

Es para tí la misma que otros dias 
Estrechaste en tus horas de amargura. 
La que tierna palpó tus alegrias 
La que triste tocó tu desventura. 

Es la página pues de nuestra historia, 
Es el recuerdo del total pasado, 
Todo un tiempo que viene á mi memoria 
Dulce ó amargo como fué nuestro hado. 

¿ Recuerdas cuántos los ensueños fueruu . 
¿ Cuánto el futuro divisar quisimos ? 
Ah ! ¡ porqué crueles para siempre huyeron 
Aquellas horas que forjadas vimos ! 

¡ Cuántas fueron las vece« ^uc >.fii Lados 
A la orilla del mar, en dulce calma, 
El agua con sus brillos nacaradas 
Una nueva ilusión le trajo al alma ! 

¡ Cuántas veces la rápida cornouLe 
Al pasar juguetona en su carrera 
Un pesar arrancára de la mente ' 
1 un placer en su sitio le pusiera ! 

¡ Cuántas veces la brisa peiíumada 
Las palabras del lábio arrebató, 



- 35 - 



Y llevó á los abismos de la nada, 
Kl '¿orreto cjiio el nlinn le confió! 

¡ Cuántas veces también ¡ y cuántas fueron ! 
Cuando el mortal hasta de sí se espatria 
Nuestros ojos ansiosos siempre vieron 
Languidecer la estrella de la patria. ! 

Era entonces hermano, que comimos 
Un otro pan que el del hogar bendito, 
Cuando juntos las penas padecimos 
Yo relegado, pero tú proscrito. 

80I0 el recuerdo de sublimes dias 
Que la Patria contára en sus anales, 
Nos pudiera brindar, no ha alegría. 

Poro sí rosiornnnios á sus males. 

lian Sido tantos! tantos son ahora 

Que el alma siente que el pesar la llena, 

Y del sufrir y el llanto nueva hora 
En el reló do la desgracia suena. 

bolo nos resta de la fé el consuelo, 
Canta, poeta! tu canción eleva, 
La canción del proscrito para el suelo 
A los arcanos infinitos llega! 

No te importe si el viento- de la tierra 
Bate impuro sus alas en tu frente, 
La inspiración que tu cabeza enciei t a 
Oiinvdnla pura, purn como <'st;') tu mente. 

Canta, poeta! por el bien peleamos. 
Somos soldados de la misma idea, 
Si juntos hasta el puerto no llegamos, 
Del primero que llegue el prémio soii 



EL POETA 



Como el volcan que vive de su fuego, 
Como la ola que en el mar se agita. 
Como el sol de la América radiante, 

Asi se espande y se inquieta. 

Asi ard^e, asi, se inspira 

El corazón del poeta 

Cuando rosüioTjji su lira ! 

Y hay en su númei^ ün* volcan ardiente, 

Y es una ola inquieta stPpensar, 

Y un sol alumbra suius^rirada frente 

Y es su camino turbulento mar. 

Ha soñado un edén de bendiciones, 
Llora y camina á su adorado fin. 
Cruza su pié las ásperas regiones 
Que han de llevarlo al celestial confín. 

Después la vida rinde en la' jornada 
Vuela al edén do la ecsistencia es (] nieta, 

Y en una tumba solitaria, aislada. 
Escribe el mundo: "Duerme en paz, poeta"! 



BRISA 



Venid a mi memoria 
Cual prismas encaiitada.s^ 
Horas que ya pasasteis 
De mística ilusión/ 
Traedme en vuestras alas 
¡ Oh brisas perfumadas ! 
Aquellas horas bellas 
En el placer pasadas, 
Que lánguido recuord i 
Absorto el corazoi 

Traca uji vuo.siras íúiís 
Mis dias de ventura, 
A cuyo santo fuego 
Creció mi juventud, 
Volved me á mis pensares 
De angélica ternura, 
Tesoro inmaculado 
Que el alma guardó pura 
Y fuente que vertiera 
El bien y la virtud. 

Las horaí> v i ; 
Pura mi vida ahora 
No son, no serán nunca 
Cual esas de mi amor. 
En vano el alma triste 
Por su retorno implora, 
En vano al recordarlas 
Por su pasado llora, 
¡Son frutos de una planta 
Que sucumbió en su albor. 

Pero mi fantasía 
Desea recordarlas 



Y (larlfs oxiütcncia 
])u luiüvo con mi ulim, 
Vivir en esa vidii 

Que el tiempo se lia Ucvuil 
Volvrr jiiiii l;i i'liiiila 
l'or ííl cainiii" I "I", 
Santuíii-i" 
Qm(< mi ' 

Eu iju 

Do II i> 

Al l:i 

V ..i . 
Mi i 

£n luiigui< 
Mil''' 

Yll«n, 

"''^Ti (Tin I' f. 
Al.: 

' lili 1 

i wi l í . íl(i;' 
Si'i ruin'-' 

\ ' M 

Allr 

I. iüsdi; . ' 

Si"'" lliln mi 1 

Al - iidido 

ló iiiia idc.i, 
Quii liu' ( (.nio liiiu Uvlh 
QiH! vagju'iiHu» íiil;íori'3 
I'i l<) Hn lir/ tan ludJu 
A iiiiii ¡lusi(»u qiKM-ida 
(>nr . 1 (toruzoii formó. 

Al ditt en quo mi oido 
Nintió un «uindo vup^o 
Kncuntador, nuMíih,., 
l^lacer cndíriugadoi", 
íli'Vt'lucioiuiii ■ ' 
mi 



;i9 - 



Arcano (jiir ini' (li(»ra 
Mi onc;inl:i(lora motii, 
Ciinndo (vsrucluí «»1 nonnlo 
Dü la i)alal)rii, nnior! 

rroliidio iU) ...1.1 \ nía, 
Para lui alma, nnova, 
Arcano inisLorí' 
Qiio ansioso penoLre, 
(v<»lí;sj<» iHiraiso 
J^)r lili ilusión sin. dn, 
Tííinplo l)i'ti(lifionrM 

Por el H(M l io 

Kn (Miyo a ll ar bondilo 
Llorando ni o ¡nclinr;. 

Anior ' ido fneu;o 
Qno la exist encia anima 

Y á cuyo soplo niíli^ico 
Ifovivií (d cora/on, 
Mllnvio díVsprcMidido 
Do la coíc'sío esfeiii, 
(¿mí á ndVivscar la. fivnU^ 
I )td jMín»;^rino (*sp(»ra, 

( loando iMi volcan arda:iii : 

S«» (Mdip^-'a la V:l7oM ! 

lloras (Ir nn ('Xisl< 
(¿ntí irasíMirristiíis l)i r\ r 
í¿n(» nn ci^do nní mo-^l r;r^l «'Ím 
Para despnes linir, 
No 08 vayáis crn(drs 
No nuí íhíjris aislado, 

Y ya, (|no rn mis n*cM. . 
Do nm»vo o> li^ :i 
J)ojadnMí (jn» 

sir.nta revivir ! 

i>rjiulm(i con vosotras 
(Jol)rar mi anii,^no l)rio 

Y rcüímplar mi rsi)íritn 
En mágica cspansion, 
Vivir niño inocente* 

Kn el phuíor ponlido, 
Kn el pasado t i(Mnpo 
Qoii rápido ha corrido 
^Sin (puMno impida ül calculo 
Ni guie la razón. 



- 40 - 

Yo soy un áve errante 
Que busca en su camino 
Un árbol que la libre 
De récia tempestad, 
Vosotras mi pasado 
Sois árbol de ventura 
Detengo mi volido 
En vuestra enramadura 

Y canto placentero 
Mi alegre libertad, 

íSoy libre con vosotras, 
Del mundo no me cuido 

Y solo rindo culto 
A mi ideal mansión, 
Dejad que vuestra brisa 
Me exhale el rico ambiente, 
Dejad que caiga pura 

En mi abrasada frente, 
Dejad que me adormezca 
Mecido en mi il'mVn» ' 




CANTO DEL PROSCRIPTO 



¿Donde estás pátria del alma 
Que en constante abatimiento, 
Va en tu busca el pensamiento 
Para volver á la calma ? 

¿Porqué lejos de tus lares 

Y de tu suelo bendito, 

Me he de encontrar yo proscrito 
Sin consuelo á mis pesares? 

¿Porqué inhumano el destino 
Descargó su férrea mano, 
Sobre el desgraciado arcano 
Que marcára mi camino ? 

Para mi ya no hay consuelo, 
No hay dicha no hay claro dia 
Ni la mísera alegria 
De estar llorando en tu suelo ! 

Mas ¿qué vale esto álas nüi.u 
De los déspotas mandones, 
Que es torturar corazones 
Si satisfacen sus iras? 

¿, Qué es privar de hogar y vida 
A centenares de hombres. 
Cuyos martirios y nombres 
Nadie de saberlos cuida? 

Y en tanto yo peregrino 
De este valle de dolores, 
Entre sus sordos clamores 
Cruzo mi áspero camino. 



Y en los on siicfios mentidos 
Que concibió el alma mia, 
Busco en vano el claro dia 
En que los veo cumplidos. 

Tnsic y solo, sin ventura, 
Como el deshojado lirio, 
Es la palma del martirio 
El prémio de mi amargura. 

Pátria, patria de mi vida, 
Desdo mi eterno retiro, 
Te envió triste suspiro! 
Adiós, mi pátria querida ! 



A MI PADRE EL GEWERAL BAUZA 



VENCEDOR DE GUAYABOS 

60LD.U)0 DE LA mDEriiKDENCIA V LA DEFENSA DE MONTEVIDEO 



Ko una queja al pasado, ni es un reto 
El éco de mi voz que aquí retumba; 
Ko es cl deheo de la glória inquieto: 
Son lágrimas de amor y de respeto 
Que } o vengo á vertir sobre tu tumba ! 

iJt . caiioa, v cLcrano! Tus soidcido 

No oirán la voz del general y el lioinuic 

Que en cincuenta años adquirió su;^ -nidos. 

Hoy encubre tus restos olvidados 

Una lápida humilde con tu nombre ! 



VISION 



i ai)ü el aügel: « De hoy sobre tu frente 
« Depongo un rayo de mi fé y mi dona » 

Y yo senti la idea febriciente 

Y no tuve ni dicha ni memoria. 

Oro, palacios, pueblos y regiones. 
Todo pasaba en mi terrible vuek), 
Aires distintos, nuevas creaciones 
Sentia y veía al acercarme al cielo. 

Campos inmensos de grandeza estraña 
En cuyo centro atónito me vi, 
A lo lejos una hórrida montaña 

Y una voz que decía: ¡ ven aquí ! 

Yo me acerqué, latía presuroso 
Mi corazón, pero sin ser de miedo, 
Era la voz un eco cavernoso 
De aquel desierto solitario y quedo. 

0 Ven á mi — dijo — tocaré tu frente, 
(' Te elegiré á que seas de los mios, 
« Luz y firmeza donaré ¡í tu mente 

iN ueva luerza seuti, y audaz el ¿tima 
No tembló de emoción, regenerada, 
Adquirió la. firmeza de la calma 

Y despreció los al)i«nios do la nada. 

1 iuiu- ei electo del uiiáLeriu augusto 
Que causaba en mi espíritu la voz, 
Con íé en el alma, el corazón sin ^\\=^^o 
Se elevaron mis ojos hasta Dio ■ 



LA mu u 



mu 



Siempre lo mismo ¡adelante ! 
Hacia el fin de esta carrera 
Hay una lucha postrera 
Y un paraíso también, 
Hay el prémio del trabajo 
Hay la gloria prometida. 
Hay la corona ofrecida 
Para orlar la heróica sien, 

¡ Adelante !....Esa divisa 
Es grandiosa y de esperanza 
Pues te muestra en lontananza 
Nueva estrella relucir, 
Adelante, no te inquiete 
La tempestad que rebrama, 
Que ante esa mísera trama 
No te verán sucumbir. 




EL PORINIR 



\ MI HERMANO BKT?>r\TlÉ) 



La vida no es un sueño, hay siempre en su camino 
Borrascas que domina con fuerza la razón, 

Y no es juguete el hombre de mísero destino 
Que agosta sus ensueños y seca el corazón. 

La condición humana tiene en su propia esencia 
Un gérmon que la impulsa intrépida á luchar, 
Ya busque los problemas de la profunda ciencia. 
Ya (¡uicra nueva rutajiara su bien buscar. 

Enviados á la tierra á constituir gigauíc 

Un edificio inmenso de bien y de virtud. 

Estéril no es la lucha que roba á cada instante 

La calma á nuestro cuerpo que muere en la quietud. 

La lucha es nuestro campo, para luciiar naceinos, 
El porvenir deseado es siempre una intuición, 
El premio á nuestra obra que en lontananza vemos 
Es de la fé del alma el misterioso don. 

Asi es que el hombre crece, se forina j -o dii i-. 
Por el camino arduo ó fácil que soñó, 
El alma que la guie hácia su aíim le exige 
En busca del ensueño que grato le ofreció. 

En estas mis creencias, hermano, yo he busc,adt> 
La ruta que he querido en mi camino hollar, 

Y á veces entre espinas y zarzas he cruzado 
La huella que creyera florida caminar. 

A veces la ventura áligera mi planta 
De nuevo en el camino con ánimo lanzó, 
A veces fria noche que al viajador espanta 
■ ' ondo precipicio terrible me ocultó. 



— 47 - 

Pero do quiera fuese, dichoso 6 desgraciado 
El brio de mi empeño venció con terquedad 
Volvi al camino ansioso mas fuerte y animado 
Como los veinte años de mi ferviente edad. 

Y tú que tantas veces has oido de mi boca 
La Cándida esperanza que guarda el corazón 

¿ Creerás que en mis pesares la fé me fuera poca 
Cuando he soñado un mundo de gloria y de ilusión ? 

No creas, fé no falta al que afrontó el destino, 
Al que sonriendo altivo sus furias despreció, 

Y solo ó desgraciado, feliz ó peregrino, 

El fin de mis ensueños he de alcanzarlo yo. 



m miim 



A vosotros que caísteis en la lucha 
Abrazados al pié de mi bandera, 
Valientes paladines que la pátria 
Os contempló orguUosa engrandecerla 

Y vuestro esfuerzo consiguió gigante 
Arrancar de su cuello la cadena, 

Y conquistar para ella libertades 

Que harán su nombre y vuestra fama eterna, 
Yo os quiero cantar entusiasmado 
Propagadores de la nueva idea ! 

La muerte que os cubre con su manto, 
No es la muerte de Dios el anatema, 
Tras esa vida que dejais ahora 
Inmensa vida encontrareis, inmensa, 
La historia guarda vuestra hazaña augusta 
En su página de oro mas selecta, 

Y vuestro nombre santo y respetado 
Gravado en la alma de cada hombre queda. 
No sois como los míseros tiranos, 

Que deja su ponzoña deletérea 
Una memoria que maldita siempre 
De escarnio sirve y de lección several 
Vosotros sois los dioses que en las gradas 
Del altar de la pátria se contemplan 
E identifica el pueblo con su pátria 
Pues vuestra sangre se vertió por ella, 
¡ Bendito sea el sacrificio augusto 
Que asi un lugar tan prominente os deja ! 

Vuestro camino, es largo cual la ruta 
Donde pasó de tiranía el soplo. 
El reguero de sangre es una zo'na 
Que atraviesa en su marcha medio polo, 



— 49 - 



Donde quiera se eleva una ley sábiu 
Vuestra sangre está allí para su zócalo ! 
Alh se rige un pueblo de hombres libres 
Ls vuestra sangre que sirvió de apoyo ' 

Y mi mente contempla con respeto 
Inscrito eterno en caracteres de oro 
Nonibres que un dia escucharán loshomb^ 
Rodilla en tierra y con sin par asombro! 

l Quién inspirara un fuego i un sublime 
Que al sacrificio os arrojó serenos? 
¿ Dónde se encuentra la vestal divina 
Que siempre vivo alimentó su fuego? 
Ah ! el fuego y la vestal, yo las conozco 
Que son la jiátria que también venero 

Y vuestro amor, causal del heroísmo 
Que os dió valor para quebrar sus hio) vn. 
¡ Oh benditos ! benditos para siemprr 
Redimidores del mortal opreso ! 

Vuestro cívico esfuerzo ha convertido 
En ciudadanos á los pobres siervos. 

Y una bandera regaló al esclavo 

Y uua Nación á los anales nuevos, 

Y libertad al corazón lloroso, 

Y al desgraciado un mísero terreno, 

Y á la madre sus hijos y su esposo, 

Y á la justicia de su solio el estro 

Y {\ los poetas vuestro gran pasado 
Para que den sus cánticos al viento. 

¡ Oh benditos ! benditos para siempr(? 
Redimidores del mortal opreso ! 

Vuestros nombres son tantos, que inipoi>iblo 
Los recuerde ninguno, mas ejemplo 

Y memoria inmortal habéis dejado 

Con el nombre eternal de vuestros hechos. 

8oisdos generaciones, todai^ junuis 
Marchasteis en los pasos de una huella, 
Muy grande es vuestro esfuerzo, muy sublim^^- 
La nueva ley que demarcó la esfera 
Del pueblo libre que se agita bravo 

Y cuya vida es de la sangre vuestra, 

¿ Son .;v„ar-.u los frutos recogidos 
Igual al sacrificio que se ha hecho ? 
¿ Habéis cap^biado la falange esclava 



- 50 - 



En cui elúdanos que serán ejemplo ? 

Si ! vuestros hechos forman esa base 

Que siempre guia al pensamiento nuevo 

Y cuya solidéz nos asegura 

El gérmen infalible de un gran pueblo, 

Vuestro triunfo, no es triunfo del presente 

El prémio á recoger estaba lejos, 

El porvenir lo tiene y lo ha ocultado 

Hasta hoy á vuestros ojos el misterio, 

La sangre que se vierte no es perdida 

Mas no al presente competió en derecho, 

Hay un futuro que bonanzas tiene 

Del pasado que es guía para su estro 



Esperad hasta entonces, ciudadanos, 
Recibiréis el prémio á vuestro esfuerzo, 
Y seréis bendecidos siempre, siempre, 
Redimidores del mortal opreso ! 



EL JÜDIO ERRA^ITE 



Secas y escarnecidas las megillas, 
Desangrado y flaqueando las rodillas. 
Transido de dolor el corazón, 
Escupido, abofeteado, 
Sin compasión ni líistima vejado, 
Se acerca á la morada del judio 
El mártir de la nupvn rolii'ion. 

Hermano dice, mi cuerpo macilento 
No resiste ya mas, si aqui un asiento 
Me niegas sin oir la caridad, 

Compadézcate mi estado 
Que un inmenso ñivor me habrás prestado. 

Y unte mi padre que es el Dios del cielo 
Encontrarás el pago á tu bondad. 

No liay lugar para tí, responde impío 
El despreciable y mísero judio, 
Pues has hecho tan bien esta jornada, 

Concluye tu camino: 
Anda, anda, prosigue peregrino, 
E indiferente al llanto y á los ruegos 
A otro lado dirige la mirada. 

Que no pagues con llanto Lt ironía 
De esa respuesta desdeñosa y fria,. 
Dios te perdone tu impiedad neftinda ! 
Asi Jesús le respondió al Judio, 

Y por castigo á su lenguaje impío 
Le grita aun su conciencia: ¡ and. ' 



km 1 HOY 



de los negro.s ojos 
A quien vi tan hechicera 
Cuando por la vez primera 
Por tu camino pasé, 
¿ Porqué ahora estás tan triste 1 
•¿, Porqué marchita tu frente, 

Y busco en tí inútilmente 
1.a alegria que dejé? 

¿Te robó el tiempo en su marcha 
Esa mística alegria 
Que encantára á mi alma u¡i *u.t 
Formando nuestro ideal ? 
l Fué mentira nuestra dicha ? 
l No estaban de encanto llenas 
Aquellas horas serenas 
De ventura sin igual ? 

l No era bello el paisage 
Que nuestros ojos miraban, 

Y el lago en que reflejaban 
De las nubes los colores '? 

¿ Y no era suave la brisa 
Que batia nuestra frente 
Para traernos el ambiente 
De los campos y las flores I 

«i, era bella nuestra vida. 
Llena de encanto y dulzura 
«erena cual la natura 
Que nuestra vista admiro, 
Yo con los ojos del alma 
La contemplo en este instante 

Y mi deseo anhelante 
Nunca mas bella la halló. 



Porque siempre en el pasado 
Hay un secreto escondido, 
Misterio desconocido 
Que lia guardado el corazón, 

Y las horas trascurridas 
'Se miran mas seductoras. 
Son á la mente otras horas 
De mas amor é ilusión. 

Y sin embargo imposible 

De volver á esa existencia 
De placer y de inocencia 
Que trascurrió sin sentir, 
Tú y yo somos los mismos, 
Te comtemplo aqui á mi lado, 
Pero ya todo ha cambiado 
En nuestro mismo vivir. 

Te veo triste y llorosa... 
Es incierta tu mirada 

Y tu voz entre cortada 
No tiene el timbre de ayer, 

Y en tu tristeza y tu llanto 
Yo quisiera consolarte 

Mas no puedo al confempl 

Te creo hasta otra muger ! 

Adiós, adiós! yo prosigo 
El camino que he empezado. 
Es largo y está sembrado 
De una tristeza sin par, 
Si alguna vez me recuerdas, 
Lleva al corazón la mano 

Y pide á Dios que en su íwrnw 
Me sostenga al desmayar. 



¿ Quieres pvoi).u un culiz de ventura 

Y apurar los placeres del mortal ? 
—Déjame en paz, mas quiero mi tristura 
Que tus goces, espíritu del mal ! 

¿ Quieres entonces por distinta huella 
Tranquilo en tus ensueños caminar ? 
— Tampoco quiero, que no encuentro bella 
Una existencia sin ningún azar ! 

— ¿ Quieres que un germen de pa¡>iuii y ciieant 
Suscite tu presencia donde vá "? 
— No quiero amor, escitacion ni llanto. 
Harta mi alma los rechaza ya. 

Euiouccs, ¿ (pié precisas y qué (puevcs, 
Cuál tus deseos en la vida son ^ 
— Tú que las fibras de mi alma hieres 
Nunca podrás calmar mi corazón, 

\o (|uiero un sueíio que ideo mi mente, 
Una ilusión que el alma se creó, 
Un ideal que el corazón ardiente 
Allá en sus sueños, sin igual pensó. 

Quiero una vida de emoción mas viva 
Un vértigo de lucha sin igual. ' 
Un huracán que entre torrentes siga 
De los Andes al polo tropical. 

Un espiral que agite en remolino 
rodero.so turbión de tempestad, 

Y olvidado no vea su destino 

Y '-ihup mi -.1 mi ansiedad. 



Ráfíiga que cruce tempestuosa 
Tierras, volcanes, soledad y mai 
Y me lleve á la zona vaporosa 
Donde el rayo se mira reventar. 



Y se quiebre en mi frente ylamarct • 

El sol rpH^ ot(M*!i<) ^' r*'Un)il)r:int:» vi 

Quiero apagar la sed ([ue me devora 
En los torrentes (jue el zenit abrió, 
Entre las nubes que ese sol colora 
O alia do nunca su fulíior IIpító. 

(.¿luci o cambiar de vida y de ai aiuiüii, 
Míis aire, mas encanto, mas placer, 
Germen ignoto, nueva poesía 
Que adormezca las fibras de mi ser. 

Quiero que meza el huracán mi lecho 

Y dormir á su empuge atronador, 

Y la hoguera que siento dentro el pecho 
Se apague con su soplo destructor. 



Todo eso quiero; ¿ puedes en tu empeño 
Llevarme donde ansio ? — No, jamas. 
— Entonces vete, miserable génio, 
Nunca mis fibras despertar podrás. 



Quiero una vida do eternal se agite 
Un elemento que no encuentro aquí, 




LIBERTAD, IGUALDAD, FBATfcRilDAD 



iMii cid ! 011 las bautleras 
(¿ue agita rudo el viento 
Un lema se halla escrito 
Que al mundo conmovió, 
Principio sacrosanto 
Que rige el pensamiento, 
De apóstoles y mártires 
El nuevo Testamento 
Que á dos generaciones 
Una otra les legó. 

Mirad! en esos rostros 
Por el sufrir marcados, 
Por el trabajo oscuros 

Y ardientes de juision. 
Están con hondo surco 
Por siempre señalados 
Las huellas de los pasos 
En la carrera dados 

Que á glorias y martirios 
Condujo á esa legión. 

Esa lalange invicta 
De viejos veteranos 
Blanqueando su cabello 
Tardios en su andar, 
•Son tradiciones vivas 
De tiempos no lejanos 

Y altivos redujeron 
A polvo los tiranos 

Y un mundo á las idea3 
tupieron conquistar. 



- 57 — 



Esas banderas clásicas 
Que apenas se sostienen 
En sus crispadas manos 
Sin vida casi ya, 
Partidas on girones 
Que el polvo aun reticuen; 
Flamearon en los Andes 
Donde renombre tienen 
Como gloriosos núncios 
De fó y de libertad. 

Mas que hombres, son ideas, 

Encarnación genuina 

De una (T^poca grandiosa 

Que ardiente vomitó, 

El rayo de la ira 

Con que en el polvo arruina 

La libertad invicta 

Al que á oprimir se anima 

Los hombres que á ser libres 

k)us armas bendecidíis 
Grabaron para un muiulu 
Del Andes en la cüspidr 
La ley del porvenir. 
Decálo go sagrado 
Que veneró profundo 
La humanidad entera, 
Y que miró iracundo 
Del despotismo el trono 
Que se sintió crujir. 

« Para los liombrt.^ km^u^ 
c( La libertad queremos, 
(( Hermanos somos todos, 
<c Amemenos así » 
Digeron— y al momento 
Su fó entusiasta vemos, 
Sus luchas como ejemplo 
Del bien que defendemos 
Patriotas nos legaron 
Para vencer aquí 

Piepúblicos honrados, 
Austeros ciudí^hinos, 
Patricios cuya ñima 
Preconizó el laúd. 



— r>8 — 



En la grandiosa cansa 
De libertad, hermanos. 
Proclaman de los hombres 
Derechos soberanos 
Y legan como ejemplo 
Su obra de virtud. 

Mas (jiie soldados, mártires, 

J\Ias que hombres, son enviados 

A redimir los pueblos 

Que el yugo envileció, 

De estúpido tirano 

Que viera conquistados 

Para sus descendencias 

Los hombres que creados 

A propagar la idea 

El cielo destinó. 

Sus triuníbs son verdades 
Que el tiempo ha establecido, 
Su sangre, riego santo 
Que no se perderá. 
Cada derrota un lauro 
En áras ofrecido, 
De los altares sacros 
Que Dios ha bendecido 
Por ser el templo augusto 
Do la razón está. 

Guardemos de ese templo 
Las puertas, son sagradas, 
Porque en su tabernáculo 
Está la libertad, 
Si un dia mano alevt^ 
Quisiera ver violadas 
Esas benditas prendas 
A nuestra guarda fiadas, 
¡ Soldados de la Pátria, 
Morir antes jurad ! 

Morir ! porque es mas digno 
Del hombre Ciudadano 
En el luchar sereno 
Al mundo sucumbir, 
Que envilecido y triste 
Sufrir Ici férrea mano 
Que hi cerviz doblega 
Ante iiiinond tinino. 



E iuipadico lioinenage 
A su poder rejidir. 

Generación de lucha 
Nos arrojó li suerte 
En médio de un camino 
Que hasta la gloria vá, 

Y antes que envilecidos 
Juremos darnos muerte 
Que quede nuestro cuerpo 
Para la vida inerte: 

No importa! de esa san ir 
Mas sangre nacerá ! 

Templados en el luego 
Del santo patriotismo 
Alumbra nuestro suelo 
De Mayo el puro sol, 

Y es valla nuestro cuerpo 
Al negro servilismo 

El astro que nos guía 
Es el de Mayo mismo 
A cuyo rayo f álgido 
La libertad venció. 

Mecidos en la cuna 
Con himnos de victoria 
Simbolizando todos 
La gran revolución, 
Sus notas argentinas 
Deleitan la memoria, 
Recuerdan sus acentos 
La conquistada glória 

Y ardiente de entusiasmo 
Palpita el corazón. 

Si somos herederos 
De ese sin par legado 
Si somos encargados 
De responder por 61, 
Seamos dignos hijos 
De ese inmortal pufiadoj 
De viejos veteranos 
(yuya grandeza ha dado 
La libertad de un mundo 
Contra un tirano cruel. 

Si es negi<i ) azarosa 
La vida que llevamos^ 



-60 — 

Para sufrir las penas 
Está la dignidad, 
Repúblicos honrados 
Como esos veteranos 
Seremos en la lucha. 
¡ Morir Rei^ublicanos 
O vernos vencedores 
Gritando ¡ Libertad ! 



FIN. 




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